El Barça castiga sin piedad al Partizan de Peñarroya en el Palau

El Barça castiga sin piedad al Partizan de Peñarroya en el Palau

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El Palau recibió con aplausos a Joan Peñarroya, pero el Barcelona no tuvo piedad del Partizan, que cayó por decimotercera vez consecutiva frente a los azulgrana, sumando su sexta derrota seguida en la presente Euroliga (88-70). Dos meses después de su destitución, nada pudo hacer Peñarroya para detener el juego interior del Barça, liderado por Willy Hernangómez (16 puntos, ocho rebotes), Jan Vesely (14 puntos) y Tornike Shengelia (13).

Un parcial de 17-0 entre el final del segundo cuarto y la reanudación concretó el triunfo de los hombres de Xavi Pascual. Hasta entonces, el Partizan había impuesto su dura defensa, que durante el arranque provocó cuatro pérdidas locales. A parti del 48-35 ya no hubo historia, porque nadie supo acompañar a Duane Washington (20 puntos) en el desarticulado equipo serbio.

Fue la séptima victoria en las nueve últimas jornadas para el Barça, que ni siquiera frenó cuando ya disponía de cómodas ventajas. La fluidez en el juego de ataque se tradujo en la estadística de asistencias (21, con ocho de Nico Laprovittola) y un formidable acierto en lanzamientos de dos puntos (65,9%).

"no sabía qué esperar"

"Estoy agradecido por el recibimiento, no sabía qué esperar. Durante el tiempo que pasé aquí, mejor o peor, hice todo lo que pude", valoró Peñarroya. "Están jugando muy bien, sólidos, y ganando. Xavi ha puesto cosas suyas, pero muchas ya estaban y ha sabido adaptarse", añadió el técnico de Terrassa.

Los ex azulgranas Nick Calathes (seis puntos, cuatro asistencias) y Jabari Parker (dos puntos) mostraron ante su ex afición un nivel muy por debajo de sus posibilidades, mientras Isaac Bonga (ocho puntos, siete rebotes) y el ex madridista Bruno Fernando (nueve puntos, siete rebotes) tampoco pudieron reconducir la nave serbia.

Gritos contra Israel y contra Ayuso, algún incidente y otro partido sin público en el Palacio casi cinco años después: "¡Maccabi Tel Aviv, fuera de Madrid!"

Gritos contra Israel y contra Ayuso, algún incidente y otro partido sin público en el Palacio casi cinco años después: “¡Maccabi Tel Aviv, fuera de Madrid!”

En la plaza de Felipe II, los gritos contra Israel, las protestas por el genocidio, las banderas Palestinas. "¡Maccabi Tel Aviv, fuera de Madrid!". A unos metros, en la cancha del Movistar Arena, la rareza de un partido de baloncesto sin público, con el chirriar de las zapatillas como banda sonora, tristes memorias de la pandemia, cuatro años y medio después (el último fue en junio de 2021, de playoffs ACB). Otra vez la política como arma arrojadiza con el deporte de por medio. Unas 800 personas se concentraron ayer en los minutos previos al partido entre el Real Madrid y el Maccabi, correspondiente a la jornada 21 de la Euroliga, llamadas por las más de 250 organizaciones sociales vinculadas a la comunidad palestina en Madrid, que habían hecho público un manifiesto unitario en el que reclamaron la suspensión del encuentro.

El despliegue policial impresionaba. Llegar al Palacio suponía una gymkhana de calles cortadas. Y, una vez en la puerta, el cacheo era exhaustivo. El duelo sí se disputó, como todos los del equipo hebreo, que incluso desde el pasado mes de diciembre ya juega sus partidos en Tel Aviv (y no en el exilio de Belgrado donde ha pasado más de una temporada), en el icónico Menora Mivtachim Arena (la Mano de Elías), siempre a reventar. Aunque, la Delegación del Gobierno, tras una reunión el lunes con Policía Nacional, Policía Municipal, Samur, Bomberos y Movilidad del Ayuntamiento y seguridad del Real Madrid, decidió que fuera a puerta cerrada tras declarar la Comisión Antiviolencia el choque de "alto riesgo".

A las siete en punto, desafiando al frío helador que caía sobre Madrid, los manifestantes se desplegaron frente a la puerta principal del Palacio, donde una doble barrera policial les impedía acercarse. Hubo algún conato inicial de incidentes, cuando dos sujetos proisraelíes tuvieron que ser desalojados al ser increpados por los reunidos. Entre los presentes, Ione Belarra y Pablo Rodríguez, de Podemos.

Imagen del despliegue policial en el Movistar Arena.

Imagen del despliegue policial en el Movistar Arena.FERNANDO VILLAREFE

Porque las protestas en la calle habían llegado precedidas por el choque político. Los llamamientos desde Podemos a "impedir que se juegue", en palabras de la diputada. Y la respuesta del alcalde de Madrid, quien acusó al delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Francisco Martín, de usar «la seguridad como un reclamo político en vez de como una garantía de convivencia». "El hecho de que venga un equipo israelí no tiene que ser distinto a que venga un equipo de cualquier otra nacionalidad. Es lo mismo que hizo con la Vuelta Ciclista a España", se quejó José Luis Martínez-Almeida. "¡Ayuso, sionista, estás en nuestra lista!", fue otra de las proclamas que más se escuchó, contra la presidenta de la Comunidad.

Ione Belarra, de Podemos, en la manifestación.

Ione Belarra, de Podemos, en la manifestación.FERNANDO VILLAREFE

En Barcelona, el martes, sin llamamiento en este caso de Podemos, las concentraciones fuera del Palau Blaugrana fueron menos numerosas y sin incidentes. Aunque el choque entre el Barça y el Maccabi se disputó también sin público. No así, por ejemplo, en los dos anteriores encuentros europeos del equipo de Oded Kattash. El pasado 26 de diciembre había más de 10.000 espectadores en el Belgrado Arena, como el 2 de enero los hubo en el SAP Garden de Múnich. El enorme dispositivo en la capital de España, recordando lo acontecido a comienzos de septiembre durante la Vuelta a España (boicoteada finalmente en las calles de Madrid durante la última etapa), fue el equivalente al de un partido de fútbol de alto riesgo y contó con presencia de la UIP, medios aéreos, guías caninos, una zona de seguridad ampliada, vallado perimetral en el entorno del Palacio, cortes de tráfico y restricciones de acceso al aparcamiento del Movistar Arena. En total, se movilizaron 400 efectivos de la Policía Nacional, además de agentes de la Policía Municipal, personal de seguridad del club y del recinto, Bomberos y efectivos de SAMUR-Protección Civil.

Todos los encuentros de baloncesto disputados en España con equipos israelíes han sido a puerta cerrada (La Laguna Tenerife-Bnei Herzliya, Valencia-Hapoel Tel Aviv, Baxi Manresa-Hapoel Jerusalén o Joventut Badalona-Hapoel Holon...). Pronto, en marzo, se volverá a repetir esta situación en Vitoria, Barcelona y Madrid, donde tiene que acudir, también en partidos de Euroliga, el Hapoel de Tel Aviv.

La sangría defensiva que rompe al Madrid y "preocupa" a Scariolo: falta de energía, poco trabajo táctico y el "esfuerzo" individual

La sangría defensiva que rompe al Madrid y “preocupa” a Scariolo: falta de energía, poco trabajo táctico y el “esfuerzo” individual

Desde abril de 2024 el Real Madrid no perdía un clásico, nueve victorias de carrerilla que se quebraron un extraño domingo por la mañana, Palacio repleto y un Barcelona tan poderoso como no se recordaba. Desde marzo de 2024 ningún rival ganaba en Liga Endesa en semejante escenario (entonces, el Manresa), 37 seguidas iban. Las rachas, sí, están para romperse y más en este baloncesto moderno de calendarios insufribles. Pero el triunfo azulgrana, tan merecido que ni un pero hubo, dolió más en el vestuario blanco por el cómo. No hay perdón cuando se encajan 105 puntos, especialmente cuando eso, lo de que el rival se ponga las botas, es tendencia.

Para saber más

En Euroliga, donde más se disparan los titubeos de este Real Madrid de Sergio Scariolo que no termina de despegar, a los blancos les anotan casi 87 puntos por noche. Es la cifra es la más alta desde que la competición se empezó a disputar (2016) en formato de todos contra todos. Especialmente grave en un equipo del italiano, siempre con tanto celo en la zaga. Con un especialista táctico del que presumir, Luis Guil. En ACB, donde el liderato peligra (si el Valencia gana en su partido aplazado ante el Zaragoza...), son más de 82 por duelo. Cifras que no se pueden esconder. Y que alarman, dentro y fuera.

Tras la derrota, la undécima en los 35 partidos oficiales que van de temporada, el propio Scariolo reflexionó sobre el hecho. Sobre la incapacidad, por ejemplo, de frenar ayer en el uno contra uno a Kevin Punter (en la primera mitad) y a Nico Laprovittola en el momento de la verdad (17 puntos del argentino en la segunda mitad). Sobre la pérdida del rebote (23 a 37, completamente clave) ante un Barça inferior físicamente y lastrado, además, por las lesiones (sin Jan Vesely, Will Clyburn...). «No puedo decir que no me preocupe. Hay que reconocer que juegas siempre con rivales de altísima calidad y talento. Pero no hay duda que es un punto en el que tenemos que mejorar», reconoció el ex seleccionador en sala de prensa. Quien, a continuación, expuso algún atenuante. «La defensa, cuando tienes tan poco tiempo para prepararla tácticamente, es energía, esfuerzo, continuidad. A veces, con tan poco tiempo de recuperación, puede no producirse. Antiguamente, había una norma que debía haber al menos 48 horas entre un partido y otro. Esto vale para todos, para el Barça y para nosotros. Pero no ayuda a los jugadores», razonó una queja, la del calendario (no descansa, esta semana otra doble de Euroliga, con visita al Asvel y el Maccabi en el Palacio) que no es nueva. Un argumento en el que ahondó el capitán Sergio Llull: «No han sido 48 horas porque jugamos el viernes a las nueve. No sé si le parecerá normal al que hace el calendario, a mí no me lo parece. Ni para un equipo ni para otro, porque ellos (el Barça) también jugaron el viernes. No es una excusa por esta derrota, es un llamamiento al sentido común».

Willy Hernangómez celebra una de las canastas clave del Barça en el Palacio.

Willy Hernangómez celebra una de las canastas clave del Barça en el Palacio.ACB Photo

En los últimos cuatro partidos de Euroliga, el Madrid ha encajado 89 (Milán), 90 (París), 100 (Mónaco) y 93 (58 al descanso, Dubai). Una tendencia. Siete de sus ocho derrotas en Europa llegaron en duelos en los que el rival hizo 87 o más puntos. Como las dos de ACB, idéntico resultado ante Baskonia y Barça (105-100). El clásico de ayer y sus 205 puntos anotados en conjunto, fue el segundo más ofensivo de la historia en Liga Endesa. El top, 212, fue en febrero de 1996 (102-110, también para el Barça). 205 se habían sumado también, tras una prórroga, en abril de 2022 (108-97, para los azulgrana).

De las heridas blancas a la euforia de un Barça que está protagonizando una asombrosa y exprés resurrección desde que fuera despedido Joan Peñarroya. La del domingo, con Xavi Pascual, era el noveno triunfo seguido en ACB. «Uno es entrenador para momentos como este. Suelo sentirme muy cómodo, porque los disfruto muchísimo», se congratuló el de Gavà.

La magia de Laprovittola rompe la racha del Real Madrid en los clásicos

La magia de Laprovittola rompe la racha del Real Madrid en los clásicos

Las rachas las despedazan los que son diferentes, los que guardan la magia en movimientos sutiles, indetectables, allá donde no alcanzan ni la lógica de los físicos superiores. Nicolás Laprovittola, atormentado en sus últimos meses de carrera por las lesiones, tan lejos de lo que fue, decidió el clásico en el Palacio para el renacido Barça de Xavi Pascual. 17 puntos en una segunda mitad descomunal para acabar con la inercia de nueve victorias seguidas del Madrid, que no cedía ante los azulgrana desde abril de 2024. Para enterrar las 37 consecutivas de las que presumían los blancos en el Palacio en Liga Endesa. [100-105: Narración y clasificaciones]

Laprovittola, otro ex, fue el nombre propio. El héroe que reivindica la pujanza recobrada del Barça y el que pone de manifiesto las dudas de un Madrid impropio. Porque nada tiene que ver con la excelencia encajar 105 puntos, la ineficacia defensiva por norma, la desidia, los rivales poniéndose las botas una y otra vez. Scariolo tiene un problema.

Fue un clásico igualado, largo y divertido. Donde ninguno de los púgiles perdió la cara hasta el final. Encajaban y contragolpeaban, a la espera de los que alzaran la voz para decidir. Y en ese alambre, con un Barça duro y capaz de dominar el rebote, de que Tavares no les hundiera como tantas veces, apareció Laprovittola. Hasta el punto de que ni Punter le hizo falta a Pascual en la hora de la verdad. Allí donde el Madrid no encontró a nadie. Especialmente desaparecidos los nuevos, como si no entendieran de que van estos duelos. Nada de Lyles, poco de Maledon. Kramer y Len ni jugaron y Procida, Okeke y Almansa fueron los descartes.

Todos los titubeos defensivos de este Real Madrid al que cualquiera, por norma, le hace 90 puntos, quedaron puestos de manifiesto bien temprano, extraño clásico mañanero en el Palacio. Este Barça renacido de Xavi Pascual, a pesar de no contar ni con Will Clyburn y Vesely ni tampoco con Darío Brizuela (y con Shengelia, recién recuperado, a medio gas aún), le había asestado 28 puntos en el primer round. Con puntería sí (seis de ocho en triples, tres de ellos de un Kevin Punter al que ni el titular Llull ni Abalde pudieron frenar), pero también con demasiada facilidad. Hasta Fall anotó en la pintura con canastas demasiado sencillas.

Tavares machaca ante la defensa de Willy Hernangómez, en el Palacio.

Tavares machaca ante la defensa de Willy Hernangómez, en el Palacio.Daniel GonzalezEFE

Resultó un inicio de intercambio y muchos puntos, como si las energías sólo se reservaran para el ataque. El pulso local del Madrid, auspiciado por Hezonja de primeras, lo contrarrestó el Barça con esa dosis de rigor y concentración que ha supuesto la llegada al banquillo de Pascual. Una tónica que se mantuvo en el segundo acto, con esa sensación de que a este Madrid le hieren con demasiada facilidad. Tras una técnica a Maledon por protestar y otra sencilla canasta de Satoransky, los azulgrana se vieron cómodos 10 arriba (36-46). Sólo un pequeño arreón final, con triple de Llull en su partido 1.201 con el Madrid, otorgó algo de tregua a los blancos antes del descanso.

De vuelta, otro triple del infinito Llull, y la cosa ya se igualó (47-48). Es tan evidente que le queda margen en el lado defensivo como que este Madrid le sobra el talento ofensivo como a un río desbordado. Una plantilla amplia, versátil, física y con una mezcla de noveles y veteranos. Pero desde el despido de Joan Peñarroya, este Barça devino en una roca a la que apenas el Mónaco ha conseguido quebrar del todo en casi 20 partidos. Aguanta los impactos como buen fajador y Punter es un puñal indefendible. Y sí Satoransky acierta con los triples, cualquier conato de incendio se sofoca. El tercer acto avanzó en un bonito intercambio en el que Hezonja pretendía ser el rey y en el que la falta de concentración de Fall desató las iras de Pascual. Pero los fallos en los libres del Madrid y la enésima prueba de carácter visitante, con dos triples y un momento absolutamente mágico de Laprovittola (15 puntos casi de carrerilla), le mantuvo pleno en el duelo antes de la recta de meta.

La igualdad era terrible y las sensaciones iban de acá para allá. Pero Lapro, el elemento inesperado, continuaba imparable. El cuarto triple sin fallo de Satoransky (asistencia del argentino), desató la alarma roja en el Palacio: la máxima (89-98, a falta de tres minutos y medio).

Que resultó fatal, con acciones precipitadas y un celebrado palmeo de Willy Hernangómez para sentenciar.

La revolución Xavi Pascual desafía la insólita racha del Real Madrid en los clásicos

La revolución Xavi Pascual desafía la insólita racha del Real Madrid en los clásicos

Desde que el pasado 7 de noviembre el Barça perdiera en el Palau el primer clásico de la temporada (92-101), correspondiente a la Euroliga, con el consiguiente despido de Joan Peñarroya a los dos días, llegó la revolución. No hubo ningún fichaje (no está la economía azulgrana para dispendios) y sí un cambio en el banquillo. Un retorno tan esperado, el de Xavi Pascual. 14 triunfos y tres derrotas desde entonces -contando las tres con el interino Óscar Orellana- pero, sobre todo, un giro en la forma de aplicarse. Energía, nueva mentalidad, jugadores que ni contaban y que parecen otros... Y defensa. A contracorriente de la tendencia actual de baloncesto frenético, para cada ataque rival anotar a este nuevo Barça es una tortura.

Para saber más

Eso, la defensa, marcará este domingo (12:30 h., DAZN) el segundo clásico del curso, esta vez de Liga Endesa (en apenas 12 días llegará el siguiente, también en el Palacio, aunque europeo). Porque, mientras los azulgrana respiran a través de ese pilar y observan su presente con un optimismo como no se recordaba, el Real Madrid avanza entre victorias (muchas en ACB) y más derrotas de las que les gustaría a Sergio Scariolo en Euroliga. Pero, sobre todo, con unas dudas en su juego que se centran precisamente en eso, la defensa.

El claro ejemplo fue el último, este viernes ante el Dubai. Al descanso, los blancos habían encajado 58 puntos («lamentable» segundo cuarto, en palabras del ex seleccionador. De nuevo el runrun en las tribunas del Palacio (no es la primera vez). Tan llamativa fue la desidia y las facilidades al rival como estruendosa después la reacción: el Madrid se impuso con un parcial en la segunda mita de 63-35. En Europa, donde marchan 10º, los rivales les anotan casi 87 puntos por noche. Alberto Abalde, uno de los mejores en el triunfo ante el Dubai, habló de esa falta de «consistencia». «Tenemos momentos muy buenos, en los que somos el equipo que queremos ser en defensa, y luego otros no tan buenos. Debemos ser capaces durante los 40 minutos de dar un nivel alto de concentración y estar un paso más hacia delante, que cada canasta le cueste al rival. Hay que dar un pasito para ser más consistentes los 40 minutos», admitió.

Laprovittola y Lyles, durante el clásico de noviembre en el Palau.

Laprovittola y Lyles, durante el clásico de noviembre en el Palau.EFE

Otra cosa es la ofensiva y el talento de una plantilla amplia y versátil: quizá nunca tuvo tanto para presumir. Con puntos tan fáciles y fuera de sistema como los que pueden conseguir Theo Maledon o Trey Lyles, dos de los nuevos. Y otra cosa es la ACB, donde los blancos marchan poderosos y líderes, con sólo la derrota en Vitoria de la segunda jornada. 11 de carrerilla, por siete del Barça, que ya es cuarto. Y en las que apenas le han anotado 71,8 puntos por partido desde la salida de Peñarroya (en Euroliga, los 124 puntos encajados en la victoria tras tres prórrogas ante el Baskonia 'ensucia' los números de Pascual). «Excepto el partido contra el Mónaco [contundente derrota en el Palau el pasado 30 de diciembre], hemos competido en todos. Está claro que los encuentros llegan muy rápido y a veces hay que mantener la calma, sabiendo que puede tocar un mal día. Pero, en general, creo que estamos mostrando buenas líneas, y eso da confianza», concedía en la previa Tomas Satoransky, uno de los que se ha disparado en rendimiento con la llegada del entrenador que alzó la última Euroliga de la entidad, en 2010.

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Esas inercias estarán hoy a prueba en el Palacio, a mes y medio de la Copa. También una racha para el sonrojo. El Barça acumula nueve derrotas consecutivas en los clásicos: no le gana al Madrid desde hace más de año y medio (7 de abril de 2024). «Ellos han cambiado cosas, están en un buen momento. Nos van a exigir el máximo. Hemos hecho algún pequeño ajuste en el entrenamiento para dos o tres cosas», confesaba ayer Abalde, con la misión de bailar siempre con la 'más fea', en este caso, de detener a Kevin Punter (Will Clyburn sigue de baja en los visitantes, que han recuperado a Shengelia). El Madrid, por cierto, suma 37 victorias seguidas en el Palacio en ACB.

Campazzo y Feliz consolidan el liderato del Real Madrid en Murcia

Campazzo y Feliz consolidan el liderato del Real Madrid en Murcia

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Facundo Campazzo (15 puntos) y Andrés Feliz (13 puntos) marcaron las diferencias en Murcia, donde el Real Madrid noqueó al UCAM para certificar su undécima victoria consecutiva en la ACB, con la que acaba 2025 como líder de la Liga Endesa y con la que certifica su clasificación para la Copa del Rey en Valencia. Los blancos dominaron toda la noche al equipo de Sito Alonso, que sigue segundo en la tabla, con sólo tres derrotas. [Narración y estadísticas (80-91)]

El triunfo multiplica la confianza del grupo de Sergio Scariolo de cara al clásico ante el Barcelona del próximo domingo (12:30 horas). Entre otras razones porque sólo ha perdido dos de sus 42 partidos en la competición doméstica, ante el Unicaja en las pasadas semifinales (86-84) y frente al Baskonia en la segunda jornada de esta temporada (105-100). Además, mantiene abierta su tacada de 37 triunfos en el Movistar Arena.

UCAM Murcia presentó batalla hasta la última posesión, pero no logró contener a los visitantes en los instantes cruciales. De poco sirvió el acierto exterior de Michael Forrest, porque el equipo local no pudo brindar un triunfo a Sadiel Rojas, cuya camiseta fue retirada poco antes del pitido inicial.

Obligado a un sobresfuerzo

Tras un arranque muy igualado, los blancos se hicieron fuertes bajo los aros con Gabriel Deck y Alex Len, estableciendo unas distancias que parecían descarrilar a su adversario (32-41). El UCAM se veía obligado a un sobresfuerzo y precisaba más acierto. Un triple de Campazzo y tres tiros libres también con su firma -forzó falta cuando intentó otro- volvieron a dejar llevar la ventaja por encima de la decena (44-55).

En todo caso, la lucha se mantuvo viva, con problemas incluidos de faltas: Walter Tavares y Len ya tenían cuatro, como Devontae Cacok en los locales. Alonso dispuso una defensa en zona, pero lo primero que hizo su rival fue romperla con dos triples de Feliz (58-73).

Tavares, ante Hicks, el miércoles en Murcia.

Tavares, ante Hicks, el miércoles en Murcia.EFE

Forrest asumió la responsabilidad ofensiva ante la mediocre actuación de Dylan Ennis, David DeJulius, Sander Raieste y Toni Nakic. También Will Falk y Jonah Radebaugh aparecieron y replicaron sumando de tres en tres (64-73).

Feliz y Trey Lyles fueron factores determinantes en el último cuarto y también el rebote ofensivo, pero el UCAM no había dicho su última palabra. Ennis y DeJulius, con sendos triples, dejaron el 74-80 con tres minutos y medio aún por jugarse. Esa misma diferencia se repitió con el 76-82 y con el 78-84 pero Alberto Albade, con una penetración y un triple, lo sentenció.

Scariolo, del adiós a una era con la selección a un Real Madrid en busca del despegue

Scariolo, del adiós a una era con la selección a un Real Madrid en busca del despegue

La escena, comenzado agosto, no era cualquier detalle. En un rincón de las gradas del pabellón Triángulo de Oro, en el madrileño barrio de Chamberí, lugar habitual durante años de las preparaciones de España antes de los grandes torneos, un grupo de técnicos no perdía detalle. Sergio Scariolo impartía su enésima master class con la selección sobre la pista y los que iban a ser sus ayudantes en el Real Madrid tomaban nota. Empapándose de sus métodos antes incluso de comenzar 'oficialmente'.

Los que conocen y rodean al técnico italiano siempre comienzan su descripción con la misma palabra: "Exigencia". Hasta casi lo obsesivo. No iba a faltar en el siguiente paso en su carrera, valiente, difícil, arriesgado. De la leyenda con la selección al banquillo del Real Madrid, el que abandonó 23 años atrás. De ocho medallas en 15 años, de la implantación de un método envidiado en todo el mundo, a los desafíos mayúsculos de un club en el que apenas hay margen para la derrota. La nueva era en la casa blanca después del extenso periodo Laso-Mateo es también un reto personal para Scariolo, buscar el éxito total a nivel de clubes, esa Euroliga que redondearía un palmarés único.

En eso está Scariolo, a sus 64 años, desde los 22 en los banquillos cuando se inició en las categorías inferiores del club de su Brescia natal de la mano de su mentor, Ricardo Sales. No ha perdido ni un ápice de energía ni de inquietud. La que necesita para lidiar con ese oleaje inicial de un equipo que todavía no levanta el vuelo. Hay dudas en el comienzo. El calendario azota y en Europa lucen más derrotas de las deseadas. Nada que ver todavía la defensa con lo que pretende. Ni la intensidad y concentración. "Nos sigue faltando algo. La mitad de los jugadores son nuevos, el entrenador es nuevo, la competición es muy exigente... Seguimos todavía teniendo jugadores que están empezando a entender cómo jugar en el equipo", dijo la semana pasada tras la derrota en Mónaco, la octava en Europa.

Firme en la ACB, Scariolo maneja con celo de todo lo que rodea al Madrid, tan diferente al elogio bien merecido de sus últimos años con la selección, el ocaso de una era. También con algún run-run en las tribunas del Palacio. El domingo tendrá una buena prueba con la visita liguera de un Barça al alza con Xavi Pascual. Y en unas semanas llega la Copa en el Roig Arena, el primer Rubicón.

El adiós de Scariolo a la selección resultó deportivamente amargo. Aunque no sin honor. El Eurobasket el pasado verano fue un doloroso baño de realidad para la España acostumbrada a los podios y las medallas. Un torneo en el que sólo pudo ganar a Chipre y Bosnia y en el que fue eliminada a las primeras de cambio tras dos derrotas crueles contra Italia y Grecia. El seleccionador intentó sacar el máximo rendimiento de un colectivo sin experiencia y con pocos referentes más allá de Santi Aldama. Además del cambio generacional (ya sin Rudy, Llull, Ricky...), tampoco le ayudaron las ausencias, desde la última del nacionalizado Lorenzo Brown (que, además, dejó sin capacidad de reacción a la Federación), a otras como Usman Garuba, Alberto Abalde, Hugo González o Alberto Díaz. Se inventó dos bases de 19 años (Sergio de Larrea y Mario Saint-Supèry) que, finalmente, fueron lo mejor que le sucedió al equipo en la remota Limasol.

Scariolo, junto a Willy Hernangómez, en su última rueda de prensa con la selección, en Limasol.

Scariolo, junto a Willy Hernangómez, en su última rueda de prensa con la selección, en Limasol.ALBERTO NEVADO / feb

Tras rozar la gesta ante Antetokounmpo y salir por la puerta de atrás del Europeo (la peor clasificación histórica de España en una gran cita), Scariolo no se recreó en nostalgias. Recibió el aplauso de todos en su última rueda de prensa, en su última cena con la selección. Y se puso manos a la obra con el Madrid, en el que había dejado de avanzadilla de pretemporada a su mano derecha tantos años, Luis Guil. Porque el proyecto blanco es todo ambición. En la cancha y en los despachos. Una revolución de arriba a abajo en la que el italiano es la pieza maestra.

La llegada de Sergio Rodríguez a la dirección deportiva, acompañado de Martynas Pocius, es toda una declaración de intenciones con vistas al futuro desembarco de la NBA. En el área deportiva, Scariolo se ha rodeado de un amplio staff en el que no sólo aparece el experto en defensa Guil. Se mantiene del anterior cuerpo técnico Lolo Calin. El apartado ofensivo lo comanda Stefan Ivanovic, hijo de Dusko. Desde la Virtus de Bolonia (ahí trabajó junto a Scariolo hace tres temporadas) llegó Matteo Cassineiro y desde el Joventut, donde fue durante años responsable de la cantera (y entrenador del junior), David Gimeno, que será el enlace entre el equipo senior y el U22 y el encargado de la mejora individual de los jugadores. También se incorporó Piti Hurtado como responsable del área estadística y audiovisual...

Nada al azar. Como en una plantilla tan extensa y potente como no se recordaba. Llegaron hasta seis refuerzos (Chuma Okeke, Izan Almansa, Trey Lyles, David Kramer, Gabriele Procida y Theo Maledon) a los que se unió, comenzada la temporada, otro NBA, Alex Len (en sustitución de Bruno Fernando). En estos meses, Scariolo sigue tratando de imponer su método y lidiando a la vez con un calendario inasumible. No fue capaz de alzar la tempranera Supercopa en Málaga (derrotado por el Valencia en la final), en la ACB es líder con sólo una derrota y en Europa siguen las luces y las sombras.

Sito Alonso y los secretos del UCAM Murcia, el equipo revelación: "Hacemos pequeñas locuras, tenemos que arriesgar"

Sito Alonso y los secretos del UCAM Murcia, el equipo revelación: “Hacemos pequeñas locuras, tenemos que arriesgar”

Entre las cualidades del ser humano está la del saber olvidar, la de bloquear los malos momentos para poder continuar. No es el caso de Sito Alonso (Madrid, 1975). En 2018 fue despedido del Barça tras seis meses en el cargo. "No lo pasé muy bien allí", recuerda ahora con ese traspié como lección. Lo hace desde Murcia, donde encontró un destino tan improbable como exitoso. El UCAM, subcampeón en 2023, en el mejor arranque de su historia, desafiando hasta el liderato de la Liga Endesa (si este martes derrota al Real Madrid, 21.00 h., DAZN) y asombrando con su baloncesto frenético y pasional. Desde "una humildad grande y una ambición tremenda", el equipo revelación.

Cinco victorias seguidas, 10 en 12 jornadas; si gana al Real Madrid el UCAM será líder de la ACB, a estas alturas.
No pensamos mucho en ser líderes, pero puede ocurrir. En nuestra historia, no estamos acostumbrados a estar entre los primeros. Ni a ser favoritos contra ningún rival. Estamos contentos, porque hemos intentado en estos últimos años tener un nivel competitivo muy alto y la verdad es que lo estamos consiguiendo. A veces ganamos más, a veces ganamos menos, pero se cuenta con nosotros como equipo. Y eso es muy importante.
El mejor arranque de la historia del UCAM después de que en pretemporada os quedarais sin billete para la Champions League y sin uno de vuestros mejores jugadores, Kaiser Gates, por una grave lesión.
El palo más grande fue tener que jugar esa fase previa habiendo quedado novenos el año anterior: no se había dado esta situación. La decisión que Gran Canaria y Joventut toman de jugar la Champions nos afectó de una manera directa. Chalon en ese momento estaba un escalón por encima y no pudimos batirle. La lesión de Kaiser ocurre el primer día que estamos en Bulgaria, el primer entrenamiento allí. Nos sobreponemos. Pero ese viaje y uno anterior en Francia, esos 10 días juntos hicieron que el equipo mejorará de una manera sustancial, no sólo en el juego, sino en el conocimiento de cada uno y en la amistad que hay entre ellos. Todo eso hace que el inicio sea así de bueno, pero no por los resultados, sino por el cómo. Obviamente, ganar es lo más importante, pero hacerlo de una manera brillante, jugando como equipo, defendiendo, comprometidos en cada acción, eso creo que es la diferencia.
¿Cuál es el secreto? ¿Cómo se consigue que cada jugador le compre esa idea de esfuerzo innegociable?
Hace dos años, cuando quedamos subcampeones de Liga, también pasó. Somos un club que no entramos dentro de muchas quinielas a nivel presupuestario, pero sí que tenemos algo que nos hace especiales, lo que llamamos una humildad controlada: una humildad grande con una ambición tremenda. A los jugadores les explicamos que aquí igual van a ganar menos dinero, pero que la exigencia va a ser brutal. Saben a lo que vienen. Hace dos años, casi ninguno de los jugadores que estaba había conseguido algo importante. Este año pasa lo mismo. Vino un jugador que ha estado 20 meses fuera de la competición (Cacok, por lesión). Otro que ha quedado último en la liga italiana, aunque ha sido uno de los máximos anotadores (Forrest). Otro que habían cortado del Maccabi, que había tenido que buscarse un sitio en Grecia para poder seguir jugando (DeJulius). Jugadores que tienen cosas que demostrar. Y que se juntan con la filosofía del club que lideran los tres capitanes, Dylan Ennis, Saint Ross y Radebaugh.
Sito Alonso, junto a Ennis y Raieste.

Sito Alonso, junto a Ennis y Raieste.ACB Photo

En ese ejemplo también encaja Sander Raieste, uno de los jugadores revelación de la temporada.
Cumple todo esto también. Él quería demostrar que fuera del Baskonia podía jugar a un alto nivel, con una responsabilidad más alta. Tenía ese reto, él mismo. Tuvo varias ofertas. Yo le explico exactamente lo que iba a pasar, que es la frase que te he dicho antes de la exigencia iba a ser máxima, igual que la confianza. Si él daba todo en cuanto a esfuerzo, sacrificio, entrega, defensa, rebotes, todo lo que él puede dominar.... Estamos encantados con él, encantados, nos ayuda muchísimo a ser más competitivos.
"Cuidado con nosotros" es una frase que usa recurrentemente.
Lo siento así. Me gusta ser incómodo en ataque y en defensa para el rival, aunque sé que eso es dificilísimo y que depende 100% del compromiso que tengan los jugadores, porque al final los protagonistas son ellos. Si quieres conseguir cosas más ambiciosas, tienes que arriesgar. Y arriesgamos, a nivel de fichajes. Cuando Cacok vino era enano, no podía jugar, llevaba 20 meses lesionado... hay que arriesgar. O tener dos bases americanos en el mismo equipo, en un proyecto nuevo. Son pequeñas locuras. A veces nos pueden salir mal y otras nos salen bien, pero que las aceptamos todos.
¿En Murcia está demostrando todo lo que no pudo como entrenador en el Barça?
En el Barça no lo pasé muy bien, porque no fui capaz de hacer entender al grupo el compromiso que yo necesito para hacer un baloncesto de muchísimo esfuerzo. Como no fui capaz, pues la cosa se acabó. Y fue una experiencia más que me ha servido muchísimo para mejorar. Estoy súper agradecido al Barcelona por esa oportunidad, nada más. Hay etapas, momentos y lo importante es poder sacar rédito de todo. De Guipúzcoa, de Bilbao, de Baskonia, que hicimos un año fantástico... Y del Joventut, que ya ni me acordaba, que era muy joven. Fui entrenador Euroliga y después del subcampeonato aquí tuve ofertas para volver. Y no sucedió porque el proyecto que yo veo en Murcia me ofrece todas las cosas que en este momento necesito: un proyecto donde verdaderamente se crea en la persona.
La otra persona clave y menos conocida del proyecto es Alejandro Gómez, director deportivo. ¿Cómo es trabajar con él?
Cuando me fichó la gente decía que nos íbamos a matar, por nuestro carácter. Grandes adivinos, porque ahora no solo es mi jefe, es uno de mis mejores amigos. Cuando tú entiendes que una persona es amiga tuya, es porque has visto en él algo diferente al resto. Alejandro tiene algo que no tiene mucha gente en este negocio: fidelidad, lealtad. Nunca te va a fallar. Te va a decir las cosas a la cara, es muy exigente, pero es una persona que es capaz de asumir el error de los demás e intentar mejorarlo. Está totalmente loco porque tiene una ambición desmesurada. Y una manera de controlar las finanzas, controlar el mercado... No siente la presión para tomar decisiones y en este deporte hay muy pocas personas así.
Sito Alonso.

Sito Alonso.ACB Photo

Fue un entrenador precoz. ¿Cómo recuerda su infancia y la influencia de su padre, Alfonso Alonso, también técnico?
Mi padre utilizó el baloncesto como herramienta para las cosas que pretendía crear en mí, la disciplina, la ambición. Por eso él me metió tan pronto a tener responsabilidades, para que aprendiera que la vida no es un juego, que tiene unas reglas y hay que cumplirlas. La primera es la educación y después el respeto, la puntualidad, el trabajo, la dedicación... Yo eso verdaderamente lo viví en casa de una manera muy estricta, fuera de lo normal y estoy eternamente agradecido. Él me ha dicho siempre las cosas muy claras, hay unas reglas en casa, hay que cumplirlas. Y si quieres conseguir algo, hay que trabajar. Y ahora sigue exigiéndome lo mismo desde la distancia, aunque sabe que ya tengo 50 años, que no es lo mismo, pero él nunca me dice una cosa que quiera oír. Me dice la que él necesita decirme, si me gusta bien y si no... Por ejemplo, cuando yo estaba en el Barcelona me dijo: "No vas a durar mucho, porque no veo que esté reflejado lo que tú quieres en el equipo". Es un tío que no se anda con tonterías.
Siempre ha tenido fama de polémico, de un poco gruñón. ¿Cómo siente que se percibe a Sito Alonso desde fuera?
No es que no me importe, siempre te importa, pero no pierdo mucho el tiempo porque creo que no es necesario para la formación de un entrenador. Entiendo que los otros clubes, sus aficionados, no me deben tener mucho cariño, porque defiendo lo mío y creo que si estuviera con ellos, pues me querrían más. No es que sea un hombre muy polémico, simplemente no soy muy bienqueda, no es una de mis virtudes. No digo lo que la gente quiere oír, digo lo que pienso.
De no ser entrenador, le hubiera gustado ser psicólogo.
Sí. Obviamente, estoy muy lejos de todo lo que saben ellos y de todo lo que tienen que estudiar para conocer verdaderamente el funcionamiento de la cabeza de un individuo. Pero una de las cosas que he aprendido es que es importante saber con quién estás trabajando y cuanto más capaz eres de identificarlo, más le llegas. No puedes tratar a todo el mundo igual, todo el mundo no es del mismo país, ni tiene la misma educación, ni las mismas experiencias baloncestísticas. Lo primero de todo es el conocimiento personal y baloncestístico de cada uno de tus jugadores. Y luego, que ellos te vean con la misma motivación y ganas de trabajar que les pides. Si eso no es así, hay un problema.
¿Cómo es Sito fuera de los banquillos?
La gente que me conoce fuera se sorprende mucho. Porque entiendo que traslado una imagen arisca o demasiado seria. Pero a mí lo que me gusta de la vida es ser feliz, y para ser feliz hay que divertirse, hay que bromear. Y elegir, es fundamental. Lo que quieres hacer en cada momento, siempre que se pueda, claro.
¿Cómo le gustaría que se recordara a este UCAM?
Un poco como se tituló hace dos años con el subcampeonato, esos pequeños locos de Murcia, que lucharon contra todos y consiguieron hacerse respetar con mucho sacrificio. Me gustaría que se recordara que se hicieron cosas que a la gente de la región y de la ciudad le hicieron sentirse orgullosa. Somos bastante buenos ante la adversidad, eso creo que es en lo que más destacamos.
Llega pronto una Copa en la que podríais acudir cabezas de serie, estáis en la lucha por la FIBA Europe Cup... ¿Qué le pide a la temporada?
Nuestro club ha ido tres veces a la Copa, una como organizador. Las otras dos, en los últimos cuatro años. Buscamos que no sea una cosa esporádica. En cuanto a Europa, somos peculiares. Nos hemos tomado la Europe Cup como una competición en la que vamos a dar nuestro máximo nivel, pero sin condicionar ni un segundo la Liga Endesa. Descansan dos o tres jugadores. Si seguimos avanzando y la competición nos da una posibilidad de luchar por algo bonito, pues lo haremos, veremos las decisiones que tomamos, pero no correremos ningún riesgo con ningún jugador.
Los Knicks vuelven a ser campeones más de 50 años después tras ganar la Copa NBA ante los Spurs

Los Knicks vuelven a ser campeones más de 50 años después tras ganar la Copa NBA ante los Spurs

Actualizado

Los New York Knicks se proclamaron este martes campeones de la NBA Cup al derrotar por 124-113 a los San Antonio Spurs con un excelente último cuarto en la final disputada en Las Vegas.

Los Spurs dominaban 81-92 a con dos minutos del tercer cuarto, en un partido que parecía bajo su control. A partir de ahí, los Knicks firmaron un contundente parcial de 43-21 y, con mucho oficio, conquistaron el trofeo.

Con este triunfo, los Knicks se adjudicaron la tercera edición de la NBA Cup, que ya ganaron Milwaukee Bucks (2024) y Los Angeles Lakers (2023).

Para Nueva York, una de las franquicias históricas de la NBA, es el primer trofeo en las vitrinas del Madison Square Garden en Manhattan desde la liga conquistada en 1973.

Además de la gloria deportiva, cada jugador de los Knicks recibirá un premio de 530.000 dólares, mientras que los de los Spurs deberán conformarse con 212.000 por cabeza.

Jalen Brunson, MVP

Jalen Brunson fue elegido 'MVP' del torneo. Hoy, muy vigilado por los jugadores de los Spurs, aportó 25 puntos y 8 asistencias, tras haber firmado 40 en las semifinales contra los Orlando Magic y 35 en los cuartos de final frente a los Toronto Raptors.

"OG Anunoby, Tyler Kolek, Jordan Clarkson y Mitchell Robinson se dejaron la piel esta noche. Sin ellos, no hubiésemos ganado esta mierda, no hubiésemos ganado esto. Lo dejaron todo en la cancha", dijo Brunson tras recibir el premio. OG Anunoby fue el máximo anotador de Nueva York con 28 puntos y 9 rebotes.

Especialmente decisivo en ese tramo final del tercer y último cuarto fue Mitchell Robinson, que entró tras la atención médica que recibió Karl-Anthony Towns en el banquillo.

Robinson atrapó 15 rebotes, 10 de ellos ofensivos, un excelente trabajo bajo aro que dio a los Knicks segundas y terceras oportunidades en sus ataques. Knicks dominó el rebote 67-56, con un 34-18 en el segundo tiempo.

Towns firmó un doble-doble con 16 puntos y 11 rebotes, mientras que los suplentes Jordan Clarkson y Tyler Kolek aportaron 15 y 14 puntos, respectivamente.

San Antonio, a las puertas de la gloria

Los Spurs vieron cómo el trofeo y parte del cheque se les escurría de las manos cuando habían logrado lo más difícil: eliminar a los Lakers en los cuartos de final y a los todopoderosos Oklahoma City Thunder en las semifinales.

Victor Wembanyama volvió a empezar el partido desde el banquillo, como hizo ante los Thunder, con la idea de Mitch Johnson de reservarlo para los minutos decisivos, pero ante los Knicks su presencia fue mucho menos explosiva.

El francés aportó 18 puntos y 6 rebotes, aunque se notó la falta de ritmo competitivo y cierta imprecisión en el tiro. Tuvo un instante de lucidez en el tercer cuarto, anotando 10 puntos seguidos que hicieron parecer que estaba rumbo al 'MVP', antes de que los Spurs se hundieran.

San Antonio lideró el marcador desde el final del primer cuarto hasta el inicio del último, llegando a tener una máxima ventaja de 11 puntos en ese 81-92 que lo cambió todo frente a un equipo como Nueva York, experto en competir los finales ajustados.

El 'rookie' Dylan Harper fue el máximo anotador de los Spurs con 21 puntos y 7 rebotes, Stephon Castle firmó un doble-doble con 15 puntos, 12 asistencias y 7 rebotes, mientras que De'Aaron Fox contribuyó con otros 16 puntos y 9 asistencias.

Keldon Johnson, que se había convertido en el rostro de la ilusión de los Spurs, por querer usar el premio económico para comprarse una llama para su granja, apenas sumó 3 puntos.

La revolución del Valencia Basket, el club de moda en Europa: "Esto va más allá del baloncesto. Queremos ser referentes a nivel de espectáculo"

La revolución del Valencia Basket, el club de moda en Europa: “Esto va más allá del baloncesto. Queremos ser referentes a nivel de espectáculo”

En una de las habituales encuestas de comienzo de temporada, los mánagers generales de los clubes de Euroliga no incluyeron al Valencia Basket entre los que acabarían ni siquiera entre los 10 primeros que, al menos, disputarían el play-in por el título. Y eso que acababa de conquistar la Supercopa ACB. Y eso que en unos días iba a estrenar el flamante Roig Arena. Y eso que a los mandos seguía Pedro Martínez. Pero nadie daba un duro por un equipo poco habitual de la máxima competición continental, de vuelta tras la ampliación a 20 de este verano. Hoy, 15 jornadas después, los taronjas pueden asaltar el liderato.

Enfrente estará el Anadolu Efes del recién fichado Pablo Laso y en las tribunas habrá más de 10.000 personas, pues presume de 11.000 abonados en un recinto estrenado en octubre después de una inversión de más de 400 millones de euros y que ya ha superado varias veces los 14.000 espectadores. Y que se suma a las impresionantes instalaciones de L'Alqueria. De ganar, sería su 10º triunfo en 15 partidos. Más otros ocho en ACB -sólo se vieron sorprendidos en Granada-, donde comparten primer puesto con el Real Madrid. En lo deportivo y en lo estructural, es el equipo de moda. «El nivel de autoexigencia es altísimo, empezando por Pedro y siguiendo por Enric Carbonell (Director General). Lo estamos disfrutando, pero siempre pensando en el siguiente partido», explica Luis Arbalejo, director deportivo desde hace tres temporadas.

El Valencia asombra y arrasa a partes iguales. Capaz de ganar en la misma semana, la pasada, en el OAKA de Atenas (sin la participación de su máximo anotador, Jean Montero) y en el Buesa Arena donde nadie lo había hecho en ACB, con una canasta sobre la bocina de Kameron Taylor. Que no deja de ser uno de sus refuerzos estrella, birlado al Unicaja. Un tipo que cumplía los requisitos. De los que Arbalejo, en completa sintonía con Pedro Martínez, rastrea en el feroz mercado Euroliga. «Jóvenes, atléticos y con buena mentalidad. Y que sean buenas personas», expone el director deportivo sobre el «perfil». Como Omari Moore, Darius Thompson, Neal Sako, Braxton Key, Yankuba Sima y el prometedor Isaac Nogués. Las caras nuevas que, unidas al bloque anterior, con fuerte presencia nacional (Jaime Pradilla, De Larrea, López-Arostegui, Josep Puerto...), han elevado las prestaciones de un equipo hoy por hoy temido por todos los rivales.

Porque los taronjas, que manejan «el tercer presupuesto en la ACB pero uno de los tres o cuatro más bajos de la Euroliga», encandilan por su propuesta. Nadie juega tan rápido y con tanto vértigo. Nadie en Europa lanza tantos triples (es el cuarto máximo anotador de la competición) ni en ACB mete tantos puntos, casi 97 por duelo. La idea de Pedro Martínez enamora hasta en la NBA. «Hay jugadas que robamos de él», admitía Kenny Atkinson, entrenador de los Cavaliers hace unos días: «Todos los entrenadores de la NBA aprendemos de Pedro, sus equipos son siempre innovadores. Tiene una gran influencia en el baloncesto global».

De Larrea celebra una canasta, ante Pedro Martínez.

De Larrea celebra una canasta, ante Pedro Martínez.

Conjugar éxito en la cancha y en los despachos no siempre va de la mano. Mientras el club crecía con el inestimable impulso del propietario Juan Roig, máximo accionista de Mercadona, el equipo masculino -el femenino, campeón de las tres últimas ligas, es la otra gran apuesta- lidiaba con la tiranía nacional de Madrid y Barça (el año que viene cumple 40 años y en sus vitrinas sólo luce la Copa de 1998 y la Liga de 2017) y con la ferocidad continental (cuatro títulos de la Eurocup), donde no siempre tuvo abiertas las puertas de la Euroliga en la que ha garantizado su presencia tres años más. Tras el paso por el banquillo de entrenadores como Joan Peñarroya o Alex Mumbrú, Arbalejo supo que el hombre indicado era el veterano Martínez. «Para mí lo más importante en un deporte colectivo es el entrenador. Es increíble trabajar con él. Tiene obsesión por hacernos mejores a todos, no sólo a los jugadores. Huye de protagonismos. Y, además, tenemos un estilo súper reconocible», destaca el joven director deportivo sobre una forma de frenética de plantear el baloncesto en la que «juegan todos, rota cada dos o tres minutos, cargamos el rebote ofensivo, tiramos mucho de tres, vamos a más de 100 puntos... Eso hace que seamos muy competitivos y capaces de ganar a cualquiera. Y, además. Es una de las cosas que nos ayuda a llenar».

En el Valencia hablan de «proyecto ambicioso» y se separan de la idea de «club de fútbol con la marca Madrid o Barça». «Va más allá del baloncesto. Con el Roig Arena, somos casi una empresa de entretenimiento. Es un pabellón cercano a los NBA», presume Arbalejo. Instalado, como todos, en la idea del «partido a partido», pero que no niega lo que apetece la Copa en casa de febrero. «No hay presión, pero sí somos ambiciosos. Aunque cuando sea el sorteo, sólo hablaremos del duelo de cuartos».