El esperado salto de Garuba: "Cada vez más inteligente"

El esperado salto de Garuba: “Cada vez más inteligente”

En su segunda temporada en el Real Madrid tras su retorno de la NBA es como si Usman Garuba, que pronto cumplirá los 24, hubiera encontrado su lugar. El jugador que siempre prometió, en el molde de quien quizá mejor le conoce, Sergio Scariolo. Toda su energía canalizada. La que le hace único, la que a veces le jugó malas pasadas. "Viene jugando desde hace tiempo de una manera intensa, agresiva, cada vez más inteligente. Y eso es decisivo", le elogiaba hace poco el técnico con el que conquistó el Eurobasket en 2022.

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El gran salto en el rendimiento del de Azuqueca de Henares no se mide sólo en lo estadístico, que también. Los números pocas veces hacen justicia a un tipo de jugador tan físico, entregado a los esfuerzos que el resto rechaza. Influyente en lo que intimida, en los balones que roza o desvía, en los bloqueos que coloca o en las faltas que comete. Curiosamente, fue la mayor amenaza la que le hizo espabilar.

La indefinición de comienzo de temporada en el Real Madrid, con los roles todavía repartiéndose y el cuerpo técnico a la búsqueda de los mecanismos que maximizaran el potencial de una plantilla como nunca, hizo que Garuba se perdiera, se diluyera. Scariolo trató de involucrar a Bruno Fernando (fichado a mitad de la temporada pasada, desde los Raptors) como primer recambio de Edy Tavares, pero el experimento fracasó. El angoleño acabó rumbo al Partizan.

Entonces llegó, también desde la NBA, otro gigante. Alex Len, otro competidor de Garuba en la pintura, porque lo que desde hace tiempo quedó claro es que la posición en la que mejor rinde la Pantera es al cinco. El fichaje del ucraniano fue el resorte del canterano. Desde entonces, parece otro. Cambiando partidos desde el banquillo, con su fiereza. El ir a todas. La velocidad para recorrer la cancha. El contrapunto ideal a Tavares. Ha llegado a ser el mejor del Madrid en partidos sin tirar a canasta. Otra de sus cimas fue contra el Barça, en el clásico de Euroliga que resultó revancha blanca. "Usman ha sido más importante hoy en ataque, no tanto en defensa. Cuando hemos decidido acabar con la incertidumbre inicial de quién sería el primer suplente de Edy, con la salida de Bruno Fernando y el fichaje de Len, optamos por él como su recambio. La mayoría de veces nos ha dado la razón y también ha anotado en momentos claves", se sinceró Scariolo.

Garuba, durante un partido reciente.

Garuba, durante un partido reciente.THOMAS COEXAFP

Que en otras ocasiones había puesto la lupa en las irregulares prestaciones de su pívot, que no terminaba de responder en su primera entrada a cancha. "El paso siguiente de mejora es ser capaz en la primera salida de producir esa intensidad, esa energía, ese impacto en el partido que normalmente produce la segunda salida. Es una cuestión mental porque es el mismo jugador", explicó.

A Usman no se le exige acierto y menos desde el perímetro. Pero tampoco se corta a lanzar si le flotan en exceso. En lo que va de temporada, apenas lo intentó seis veces desde el triple, pero acertó en cuatro. Sus porcentajes de dos, acumulando ACB y Euroliga, rozan el 70%. En cuatro de los cinco últimos partidos en competición doméstica ha superado la decena en valoración. En Lugo, este sábado sin Tavares, volvió a brillar. Y dejó una jugada que le define: tapón al base en primera línea y mate para culminar la contra.

Es la madurez de un proyecto de jugador que asombró en categorías inferiores, soñó con la NBA (105 partidos en tres temporadas), que es clave para la selección española con la que ya acumula dos Juegos Olímpicos, un Mundial y un oro continental y que es el músculo del Madrid de Scariolo. Un chico siempre de frente, que el pasado verano se tomó un justificado break con España. No fue sólo cuestión de descanso físico. Usman quería estar presente en el nacimiento de su hija Alana.

Y es el paso adelante del jugador que, salvando al capitán Llull, mejor conecta con las tribunas del Palacio. El reclamo de la Pantera, de sus rebotes ante tipos que le superan en centímetros, de sus tapones, de sus cabalgadas, es ya uno de los grandes atractivos en Goya.

Hezonja fulmina al Breogán

Hezonja fulmina al Breogán

No hay un jugador igual. Mario Hezonja no admite comparaciones en Europa, un alero con mil posibilidades, talento y físico, conocimiento del juego y liderazgo sólo a prueba de su mentalidad. En Lugo, uno de esos sábados en que las cosas suelen complicarse, el croata se adueñó del escenario para la enésima victoria del Real Madrid, la que le mantiene con sus estupendas sensaciones. [85-103: Narración y clasificaciones]

No fue una noche tan plácida ante el Breogán. Pero esta vez el Madrid, que desde que perdió el pasado 4 de enero el clásico en el Palacio parece otro, se apoyó en el perímetro (15 triples, 52% de acierto), en el dominio de la pintura de Len y Garuba, en la aportación de menos habituales como Okeke y Feliz y en el partido total, sin hacer ruido, de Trey Lyles (cinco puntos sin fallo, seis rebotes, cinco asistencias). Aunque, por encima de todos, Hezonja (28 puntos, seis rebotes).

En Lugo, dos días después de la batalla contra el Mónaco, en esta sucesión de partidos inasumibles que afrontan cada semana los equipos Euroliga, el Real Madrid se plantó con rotaciones. Con la baja por lesión muscular de Theo Maledon y sin Tavares, Deck ni Abalde. Y el Breogán de Luis Casimiro no es cualquiera. Un equipo de los que se agarra a la Liga, competidor y fiero, sin atisbos de coqueteos con el descenso desde que el veterano entrenador manchego acudiera al rescate hace ya un año.

Con el ucraniano Len en el banquillo y el joven ruso Egor Amosov como gran novedad en la convocatoria (debutó, con 18 años recién cumplidos, a falta de un minuto), el Madrid amaneció golpeando. Ritmo de crucero que destroza a cualquier rival dormido. Un 0-10 de salida ante el que pronto reaccionó el equipo gallego. Hasta el punto de ponerse por delante al comienzo del segundo cuarto (21-19), impulsando por el físico del danés Diba.

Alex Len, ante el Breogán.

Alex Len, ante el Breogán.ACB Photo

No iba a permitir desconexiones el Breogán, consciente del esfuerzo que supone para el Madrid estos tipos de partidos ligueros a domicilio, mezcla de pereza y cansancio. Garuba, tan de dulce últimamente, apareció en el duelo con nueve puntos en un suspiro y Andrés Feliz inyectó una marcha más para devolver la ventaja a los blancos. Pero la siguiente siesta fue un sopapo en toda regla. El eléctrico Dewayne Russell elevó a su equipo hasta la primera ventaja alarmante (43-35). Sólo la irrupción poderosa de Len en la pintura y ocho puntos seguidos del pívot llevaron al descanso la igualdad.

El Madrid regresó con la concentración y el ímpetu recobrado. Hezonja en plan líder (12 puntos más en un suspiro) y el triple como aliado, hasta seis en el tercer acto, dos de ellos de Okeke. Pero el Breogán no se daba por vencido, con el croata Mavra a los mandos de la rebelión ahora. Tuvo que ser otro tirón más, al comienzo del round final, el que acabara rindiéndoles. El triple, esta vez, era el gran puñal blanco.

En el siguiente apretón, el Breogán se fue a la lona. Dos triples más de Hezonja y se acabó el duelo, la 15ª victoria blanca en Liga.

El increíble triple sobre la bocina de Hugo González: "Siempre está preparado"

El increíble triple sobre la bocina de Hugo González: “Siempre está preparado”

La primera temporada de Hugo González en la NBA está siendo mucho más intensa de lo que las mejores predicciones podrían esperar. Su crecimiento en Boston, tutelado por Joe Mazzulla, depara momentos para el recuerdo, aunque ninguno como el que protagonizó este viernes contra los Nets. El madrileño ya tiene su foto, su triple sobre la bocina. Una asombrosa canasta que forzó la segunda prórroga pero que también cuenta con su propia intrahistoria.

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Los Celtics, que dominaban al flojo equipo del entrenador español Jordi Fernández (91-101 a falta de tres minutos), se habían dejado remontar. Hasta el punto de que Nic Claxton mandó el partido a la prórroga en el Barclays Center de Brooklyn. Peor aún ahí para los verdes, casi desahuciados hasta que se produjo el milagro. Primero fue un triple de Payton Pritchard. Restaban 2,8 segundos y los de Mazzulla sacaban de su propio campo. Cuando todo parecía dispuesto, el joven técnico introdujo de urgencia una novedad. Llamó a su flamante rookie.

La secuencia, entonces, jamás la olvidará el canterano del Real Madrid. Despistó a su defensor, recibió en el lateral izquierdo y no se lo pensó: triple para forzar la segunda prórroga. "Sólo tiene 19 años", presumían las redes sociales del histórico equipo verde. Allí, en el segundo tiempo añadido, los Celtics (126-130) se llevarían un encuentro que ni esperaban. El español acabó con 10 puntos sin fallo (incluidos dos triples) y siete rebotes en menos de 18 minutos. "Siempre está preparado", confesó después Mazzulla.

"Poder presenciar todo el partido, estar listo y ejecutar algunas de las jugadas que hemos repasado en los entrenamientos, es un mérito suyo y del cuerpo técnico", siguió alabando después a González, que mantiene una primera temporada esperanzadora: 4,1 puntos y 3,4 rebotes por partido en unos Celtics que se mantienen segundos en la Conferencia Este (28-16) pese a que siguen sin contar con su estrella Jayson Tatum.

Mazzulla también explicó la jugada y por qué introdujo en el último momento a Hugo. "Estaba Amari (Williams) allí por si se agruparan en la cobertura defensiva. Parecía que iban a hacer algo diferente, así que simplemente queríamos que Hugo estuviera en pista", detalló.

Nowitzki, sobre la llegada de la NBA a Europa: “La Euroliga lleva mucho tiempo, pero si les preguntas a sus clubes, el modelo de negocio no funciona”

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Dirk Nowitzki (Würzburg, Alemania, 1978) pasea elegancia por las entrañas del impresionante 02 Arena de Londres, donde el pasado domingo se enfrentaron en partido oficial de la NBA Magic y Grizzlies. Casi la misma que desplegaba hasta hace unos años en las canchas. En la era donde los europeos dominan la NBA, él sigue aguantando el trono, campeón en 2011 con los Mavericks, MVP 2007... Acude a la entrevista después de jugar al pádel con Steve Nash, pareja de lujo de comentaristas NBA de Amazon Prime.

No fue el primer jugador europeo en la NBA, pero sí el primero que dominó, en una época en la que coincidió con Tony Parker, Pau Gasol... ¿Qué siente ahora que reinan Jokic, Doncic, Antetokounmpo, Wembanyama...?
Es increíble la cantidad de jugadores que llegan, que se convierten en jugadores franquicia o en MVP. Me alegra que el baloncesto haya crecido tanto en Europa y que tengamos talentos como estos. Estos chicos que vienen ahora tienen confianza, saben que pueden jugar, que pueden dominar la liga. Obviamente, nunca dije que yo fuera el mejor jugador internacional, hubo muchos buenos antes de mí, y ahora hay jugadores increíbles que vienen detrás. Pero si ayudé a abrirles la puerta o si fui una inspiración, entonces es maravilloso y un honor para mí.
¿Vio alguna vez algo parecido a Wenbanyama?
Lo que le hace único, especial, es su altura combinada con su nivel de juego. Básicamente, puede jugar como un base. Su manejo de balón, su tiro, su empuje, su bloqueo y continuación... Eso es lo increíble. Mide 2,26 m., y quizá siga creciendo, da miedo. Si se mantiene sano, pronto será el mejor jugador de la liga, si es que no lo es ya. Debe fortalecer sus piernas y su torso, para poder aguantar los empujones y el contacto. Pero una vez que lo domine y se haga más fuerte, creo que no hay límites para él.
¿Cree que puede llevar ya este año a los Spurs hasta el anillo?
Serán un rival difícil para Oklahoma. Todo el mundo cree que OKC es el gran favorito, que van a repetir título. Pero cuando los Spurs les ganaron tres veces en 10 días, de alguna manera pusieron patas arriba a toda la liga. Son un rival difícil obviamente gracias a Wemby, pero también porque tienen muchos buenos bases. No pierden el balón, saben jugar, se meten en pintura... Dylan Harper, Stephon Castle, Devin Vasell, D'Aron Fox... Pero, claro, si quieres ganar un campeonato, tienes que ganar tres rondas del Oeste y luego la final. Así que no es que se llegar a OKC así como así. Han demostrado que, que cuando están sanos, pueden ganar a cualquiera. Definitivamente diría que nadie quiere verlos en los playoffs.
Nowitzki, en las Finales de 2011.

Nowitzki, en las Finales de 2011.EM

Álex Mumbrú, seleccionador alemán, contaba que esta Alemania (actual campeón del mundo y de Europa) le recuerda mucho a la España de Gasol y compañía.
Sí. Por la cantidad evidente de buenos jugadores en ambos equipos. También tenemos, como España, algo de altura en los puntos clave. Así que sí, se parecen. Ha sido una generación maravillosa, la mejor que hemos visto en el baloncesto alemán. Estos chicos liderados por Dennis (Schroeder), que es un base increíble, súper atlético, súper rápido, siempre marcando el ritmo en ambos lados de la cancha. Tenemos buenos tiradores, pívots que pueden rematar por encima del aro. Franz (Wagner) puede hacer jugadas en todas partes, cambiar de posición en ataque, penetrar, tirar. Nunca habría imaginado que lo somos ahora hace 25 años.
Ahora España atraviesa una crisis.
Siempre hay ciclos. España tuvo una generación increíble que lo ha ganó todo, básicamente, salvo los Juegos Olímpicos. Y siempre compitiendo con la selección estadounidense. Fue una generación muy dominante. Ahora lleva tiempo, hay que reciclar. Hay que formar nuevos jugadores. Y hay talentos interesantes. Vi el partido de España este verano en Colonia, contra Alemania. Estuve allí. Tienen bases y piezas interesantes, pero ahora lleva un tiempo desarrollarlos y volver a ese nivel. Así es como sucede, nadie es lo suficientemente bueno para mantenerse en la cima durante 30 ó 40 años, siempre hay altibajos. Mira, por ejemplo, la generación de Argentina que ganó todo y ahora no han sido tan buenos durante un tiempo. Se trata de construir el futuro nuevamente y desarrollar talento joven. Incluso Alemania también debería comenzar ahora a pensar en el futuro, mientras estás en la cima, para no tener una caída drástica. Schröder ya tiene 32 años, Theis 33... Tenemos algunos chicos que están en la universidad. Todos sabemos que es un problema para Europa que sus clubes están perdiendo a los jugadores que se van a la universidad.
Todo el mundo habla de la llegada de la NBA a Europa. ¿Cuál es su visión?
Será interesante ver cómo evoluciona esto. Creo que aún no tenemos toda la información. La cultura del deporte europeo es diferente a la de EEUU. A mí me encantan los ascensos y descensos, eso es lo que hace que los deportes europeos sean tan interesantes y emocionantes. Y escuché que quieren implementarlo, ya que se supone que cuatro equipos suben y bajan desde la Champions League. Eso es clave. Los sistemas cerrados no es lo que hacemos aquí en Europa. En cualquier caso, es interesante que la NBA vaya a dar ese paso. Llevamos 25 o 30 años hablando de esto. A principios de la década de 2000, bajo la dirección de David Stern, siempre decía: «Quiero expandirme. Quiero traer la NBA a Europa».
¿Qué ocurrirá con la Euroliga?
La Euroliga lleva ahí mucho tiempo, pero si les preguntas a sus clubes, el modelo de negocio no funciona. Eso es lo que vio la NBA. Hay margen para intervenir y veremos cómo funciona.

¿Qué supuso en su carrera un entrenador como Rick Carlisle?
Me encantaba Rick. Fueron muchos años juntos, los entrenadores ya no suelen durar tanto. En Rick se da una gran combinación de cualidades. Sabe cómo conectar con sus jugadores y sacarles el máximo provecho. Por eso, ha sido excelente dondequiera que ha estado. Nos convirtió en campeones, así que siempre le estamos agradecidos. Es excelente en la atención al detalle. Sentí que siempre estábamos preparados para un partido: sabías lo que hacía el rival. Le dejé un mensaje cuando alcanzó las 1.000 victorias.
Campazzo pone en órbita al mejor Madrid de Scariolo

Campazzo pone en órbita al mejor Madrid de Scariolo

Tras la derrota liguera contra el Barça, que rompía una racha de nueve victorias blancas en los clásicos, Scariolo habló sarcásticamente de los 'hiroshimas' que se desatan con cada bache en el Real Madrid. Le sobran batallas al italiano, consciente de lo que se trae entre manos en su retorno al club, de la calma que requiere un proyecto así, una carrera de fondo. Sea lo que sea, desde aquel 4 de enero, su Madrid es otro. Ante el Monaco, el último rival capaz de batirle en Europa, fue la corroboración del despegue. [90-78: Narración y estadísticas]

Desplumó al subcampeón de Europa en una primera parte impecable y aguantó su embestida después, liderada por Mirotic. Con colmillo, con juego del que gusta en el Palacio, con personalidad y defensa. Y con Campazzo, en una versión magistral (17 puntos, 10 asistencias). A un mes de la Copa, el primer Rubicón, el Madrid parece en órbita.

La vida con puntería es otra cosa. La frustración de un lanzamiento fallado se transforma en pura confianza cuando, por contra, entra. Tantas veces igual da que sea después de una mala o buena jugada. Todo fluye con alegría, hasta la defensa. El crecimiento del Madrid en las dos últimas semanas, concretamente desde que tocara fondo ante el Barça, tiene mucho que ver con sus porcentajes. Es como el trampolín de todo lo demás.

Que son siete victorias de carrerilla. Pero no cualquiera. Ni de cualquier forma. Entre tanta acumulación de partidos, no es baladí tumbar al mismo Barça que dejó 105 puntos en el Palacio (dejándole en 61), ni remontar al asombroso Valencia, ni desplumar, como anoche, al Mónaco. Un cambio radical.

Con muchos nombres propios. Aunque ninguno como el de Usman Garuba. El gran salto que su carrera estaba aguardando. Seguirá equivocándose y su ímpetu le llevará, en ocasiones, a frenar demasiado tarde. Pero ahora es consciente de que esa energía es lo que le hace único. De que por cada fallo hay 10 cosas que transmite al equipo, que desequilibra al rival. Se siente respaldado en esa forma de entender el juego, por el banquillo y también por las tribunas. Que le adoran.

Garuba intenta taponar a Strazel, del Monaco.

Garuba intenta taponar a Strazel, del Monaco.Juanjo MartínEFE

Cuando saltó a cancha la Pantera, siempre el primer recambio de Tavares, su equipo ya navegaba viento en popa sobre el temido Monaco de Mike James, Mirotic y compañía. Pero su zarpazo escoció. Nueve puntos, sin fallo, casi de carrerilla y la grada en pie. El Madrid, que amaneció con cinco de seis en triples, se fue 23 arriba al descanso (54-31). Una apisonadora, un ritmo endiablado, los puntos de Hezonja y Lyles, los de Tavares (bien encontrado) en pintura o la canasta imposible (que no falte) de Llull. Ni siquiera le inmutó la lesión en una mano nada más entrar de Theo Maledon, que no volvió a cancha.

Dejar a uno de los equipos ofensivamente más peligrosos de la Euroliga en 31 puntos al descanso fue una buena muestra de los cielos en los que habita este Madrid en pleno salto. Y aunque a la vuelta un triple de Abalde puso el 26 arriba, los de Spanoulis reaccionaron. A base de puntos, claro. 20 en seis minutos, con Theis haciendo daño a Tavares, para arrimarse peligrosamente (64-51).

Regresó Garuba y puso orden. Robos, rebotes y asistencias tras recorrerse la cancha botando, como solía. Pero el Monaco era ya otro y el Madrid no se sentía tan seguro ante las individualidades del subcampeón. Un triple de Mirotic -silbado, como siempre-, volvió a acercarles (71-58). Llegaron a estar a nueve y Tavares (y los demás, llegaron a acumular un 1 de nueve) falló después algunos tiros libres para poner algo de emoción. Pero el triunfo, con el basket average ganado, la hace ser ya tercero. Y subiendo.

El Real Madrid del impecable Lyles confirma su despegue con una paliza al Armani

El Real Madrid del impecable Lyles confirma su despegue con una paliza al Armani

De repente, cesó el ruido. Porque el Real Madrid de Scariolo vence y convence. Ni siquiera atravesó una crisis. Fueron dudas, desacierto, momentos de desconexión. Y algunas derrotas, no muchas. La del Barça en el Palacio, en ACB, fue el toque de atención o el punto de partida. Ante el Armani Milán los blancos corroboraron el estupendo fin de semana, la revancha ante los azulgrana, el campeonato de invierno en Liga tras tumbar al Valencia. Seis victorias desde aquel 4 de enero y, sobre todo, la sensación de fluidez, de rodillo. El equipo de Peppe Poeta no le duró este martes ni medio partido. [106-77: Narración y estadísticas]

Porque al descanso, el Madrid (en el que descansó, de los habituales, Llull) había pasado por encima de los italianos con una acumulación de sus virtudes. A su renacida defensa -¿qué fue de encajar 100 puntos por norma?- se unió la puntería que es, de momento, la gran asignatura pendiente. En 17 minutos ya iban siete triples (de 11) y 50 puntos como si nada. Como encesta Trey Lyles, con una facilidad insultante. Así fueron sus 11 puntos casi seguidos que hicieron temblar al Armani.

El Madrid fluía, 14 asistencias, y cada elemento que aparecía en cancha elevaba el listón. Como si los mecanismos empezaran a funcionar. El Armani, que acudía al Palacio con alguna baja importante (Bolmaro), trató de reaccionar tras el paso por vestuarios. Pero su energía se transformó en tal precipitación que su entrenador -que sustituyó al legendario Ettore Messina- acabó por hasta quitarse la corbata. Ya perdían por 23 (62-39), tras la enésima contra blanca. Y, al rato, cuando Lyles volvió a la cancha, de 27 (75-48).

Maledon, defendido por Josh Nebo, del Armani Milan.

Maledon, defendido por Josh Nebo, del Armani Milan.SERGIO PÉREZEFE

Porque el canadiense (10 temporadas NBA en su espalda), que pasea por el centro de Madrid probando cafeterías y compartiendo experiencias con sus fans en redes sociales, es una delicia. El factor desequilibrante que ha encontrado Scariolo desde el banquillo, demasiado para casi cualquier defensa con su variedad de ejecución. Se fue con 17 puntos en 17 minutos... como si nada.

El duelo había muerto demasiado pronto. Apenas unos minutos para Bryan Dunston tras un tiempo lesionado. Y confianza de Scariolo para los menos habituales -Kramer (12 puntos), Len, Okeke...-, que llegaron a estirar el marcador hasta la treintena (98-68) con los triples de Andrés Feliz. 25 asistencias, cinco jugadores por encima de la decena... El jueves aguarda el Mónaco, uno de los últimos que zarandeó al Madrid. Ahora ambos compiten en las cumbres de la Euroliga. Otra buena prueba para comprobar el despegue de este Madrid.

Santi Aldama y los pasos hacia el status de estrella: "Cada vez tengo más el balón en las manos. Y eso se nota"

Santi Aldama y los pasos hacia el status de estrella: “Cada vez tengo más el balón en las manos. Y eso se nota”

«Respirar aire europeo siempre es algo bueno», bromea Santi Aldama tras el relajado entrenamiento del sábado de los Grizzlies en un coqueto gimnasio de Londres, el CitySport, en el que él, por precaución, no ha participado. Las miradas se centran en los bailecitos (a veces broncas con sus compañeros, como hace unos días en Berlín) del siempre polémico Ja Morant, en la inmensidad de Jaren Jackson Jr. o en la juventud de su entrenador, el finlandés Tuomas Iisalo. El español es casi una estrella. En lo mediático y en lo deportivo. Un rato después se dará un baño de multitudes en la tienda oficial de la NBA de la capital británica.

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Es su quinta temporada en la NBA y es ya el 10º español con más partidos allí (pronto alcanzará a Mirotic, los Hernangómez y Sergio Rodríguez). Desde la flema canaria y una formación destinada a ello. Asentado sin saltarse un paso, pero tampoco sin darlos hacia atrás. Lo llevaba en los genes (su padre, 2,13, su tío materno Santi Toledo, 2,11) y ha cumplido el plan. Año a año no ha dejado de evolucionar, siempre un poquito más. Hasta acercarse a eso, a rozar el nivel de estrella. Su siguiente desafío.

Esta temporada Santi pudo no estar en Memphis, donde suenan ecos de los Gasol, la eterna comparación que ni le inmuta. «Cuando juegas donde han jugado dos leyendas de tu país, es más fácil. De alguna manera, a la gente le gusta, conecta más contigo. Siento que me entendían incluso antes de llegar. Vivir de su legado ha sido un verdadero honor», admite. Pero la franquicia de Tennessee le renovó millonariamente, como todo en la NBA (tres años más, por un total de 52 millones). Aldama es el cuarto mejor pagado de una plantilla en busca de playoffs; sólo le supera Jackson en minutos, es el tercer máximo anotador (14,1 puntos, en una progresión casi perfecta: 4,1 el primero, nueve el segundo, 10,7 el tercero y 12,5 el pasado) y el mejor reboteador (6,7, también en progresión)... Un jugador clave... que siempre parte desde el banquillo.

Algo, lo de no ser titular, que tiene asumido sin que le moleste. Porque, además, le puede llevar, de rebote, a un premio inédito por el que ya pujó el pasado curso: ser el mejor sexto hombre de la temporada. Es uno de los favoritos. «Está a lo lejos. Yo estoy listo para lo que me pida el entrenador. Por cómo está construido el equipo, empiezo desde el banquillo. Si estoy en esa pelea, significa que estoy haciendo algo bien. Y si no, si soy titular, también será bienvenido», reconoce Santi a EL MUNDO, algo preocupado por ciertas derrotas de su equipo este curso cuando ya parecían tener encarrilados esos partidos.

Más allá del pasito adelante, uno más, a sus 25 años recién cumplidos (en Londres lo festeja con su familia, llegada para la ocasión), la novedad han sido dos estallidos que han dejado pistas de una nueva dimensión de Santi. Dos noches consecutivas de 37 puntos (sólo Pau y Marc, de españoles, han superado esa cifra en la NBA), el pasado mes de diciembre ante Washington y Utah. Una pista de lo que puede llegar a ser. «Creo que se trata de responsabilidad y liderazgo. En defensa, Iisalo siempre me exige un poco. Y en ataque, creo que se trata simplemente de asumir más el balón. Este año se ha notado que tengo más el balón en mis manos y tomo más decisiones», argumenta quien también admite otro crecimiento. El que va más allá del juego. Su importancia en un vestuario en el que empieza a ser espejo para los jóvenes.

«He tenido que saber adaptarme a diferentes roles. Creo que, además, al ser mi quinto año, se nota mi presencia veterana en el equipo. Ser importante fuera de la pista. Creo que ha sido lo más complicado este año, aceptar ese rol. Y está siendo una experiencia de crecimiento para mí», explica quien recibe los elogios de ese vestuario en una NBA tan impersonal y llena de egos. Jaren Jackson, el jugador franquicia -sin contar los devaneos disciplinarios de un Morant en el que no cesan los rumores de traspaso-, habla del español con este periódico. «Es súper importante para nosotros, increíblemente inteligente, con un sentido del juego increíble. Cuando vuelve de jugar con España, es como si subiera de nivel, ya sabes, el doble cuando va y vuelve», reconoce el pívot.

Eso, el liderazgo, algo que también se le exigió este verano con la selección española. Porque Chus Mateo confía en él como líder de la nueva generación. El referente de un combinado que espera recibir a las estrellas que se forman en Estados Unidos. De Hugo González a Aday Mara, pasando por Baba Miller, Mario Saint-Supèry... Porque eso, el baloncesto europeo que ahora oye los cantos de sirena de la NBA y su posible desembarco, finalmente es la diferencia. «Cuando mis compañeros y yo hablamos de baloncesto, tiendo a mencionar a los jugadores españoles. Creo que puede ayudarlos, porque están menos familiarizados con nuestro juego. Ejemplos como Ricky, con su visión, la toma de decisiones, cómo elige y encuentra al compañero de equipo abierto... y mira hacia un lado pero pasa a un compañero que está en el otro...».

Ja Morant es el show del show de la NBA en Londres: "Su energía es contagiosa. Cambia partidos"

Ja Morant es el show del show de la NBA en Londres: “Su energía es contagiosa. Cambia partidos”

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La NBA pasea su producto en Europa de forma deslumbrante. En pleno debate sobre su desembarco en el continente en forma de Liga que desplace a la tan tradicional como ruinosa Euroliga, Adam Silver despliega su galería de asombros. Que van mucho más allá de lo que sucede en la cancha. Y eso que en el O2 Arena de Londres regresó a la acción el inefable y genial Ja Morant, el show en sí mismo (24 puntos, 13 asistencias y todo lo demás). Quizá sea esa la clave, que lo que depararon Magic y Grizzlies (126 a 109 para los de Tennessee, que dominaron de principio a fin) sobre el parqué, en partido oficial, fue lo de menos.

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Es el sentido del espectáculo a la americana. Esta vez el circo de regreso a Londres (el jueves jugaron en Berlín después de tres años seguidos en París al calor del efecto Wembanyama), país de baloncesto residual, pero repleto de aficionados. Casi 20.000, todo vendido a precio de oro en las tribunas del O2, que es mucho más que un pabellón. Es la inmensidad del ocio, más de 30 restaurantes, sitios de escalada, cines, boleras, exposiciones y todo lo que se pueda imaginar a cuatro paradas de metro del centro de Londres. Por si las canastas no fueran suficientes.

Las primeras filas eran un pulular de caras reconocidas. Otro escaparate. Desde Thierry Henry (uno de los más madrugadores en acudir, jugosa conversación la que mantuvo con Dirk Nowitzki y Steve Nash, ahora comentaristas estrellas de Amazon Prime) al piloto de Fórmula 1 Kimi Antonelli. Tony Parker, Pau Gasol (emotivo e inspirador abrazo con Santi Aldama) a la vera de Isiah Thomas. Futbolistas en primera fila como Marcelo, Joao Pedro, Declan Rice, Virgil Van Dijk, Destiny Udogie...

Marcelo y Joao Pedro, en el O2 Arena de Londres.

Marcelo y Joao Pedro, en el O2 Arena de Londres.GLYN KIRKAFP

Los himnos, el concierto de Flo (girlband británica) al descanso, las mascotas descendiendo desde el techo, camisetas en paracaídas, pulseras led para cada aficionado... Todo bien engalanado por la ristra de patrocinadores. Tissot, Revolut, Balenciaga, Emirates, Foot Locker... y luego el partido.

En Berlín, donde reapareció el local Franz Wagner, el triunfo, remontada incluida, fue para los Magic (pese a los cuatro triples sin fallo de Aldama). Que pugnan en las cumbres del Este apoyados en la pareja Wagner-Banchero. Esta vez también comenzaron mandando los Grizzlies, a lomos del descarado Morant, quien no tardando podría ser carne de traspaso.

Aldama, que era duda por problemas físicos, sorprendió apareciendo en el quinteto (sólo nueve puntos y cinco rebotes esta vez) y antes de que acabara el primer cuarto, su equipo mandaba por 19 (38-19). Una distancia que se disparó en el segundo acto (63-30), con el base y sus zapatillas deslumbrantes repartiendo sonrisas, canastas y provocaciones. Hasta el punto de tener que aclarar él mismo a los árbitros que sus histriónicos gritos no iban contra el rival, sino para sus compañeros.

El chico, aficionado a lucir pistolas en sitios inapropiados y sancionado continuamente por sus conflictos con propios y extraños -la última vez, en noviembre, por su propio equipo a causa de su conducta inapropiada-, acabó con la paciencia de los Grizzlies. Cobra 40 millones de dólares por curso y no está siendo sencillo encontrarle intercambio. Aunque no haya nadie como él en toda la NBA. El show del show en el O2 Arena fue Ja Morant, su magia y su trashtalking. En sala de prensa no quiso entrar al trapo de esos rumores: «Soy un jugador leal».

«Eléctrico, divertido para todos», le calificó Jaren Jackson Jr.. «Su energía es contagiosa. Ha hecho un gran trabajo, compartiendo el balón. Estoy súper feliz de verle de nuevo», admitió después su entrenador. Tuomas Iisalo recuperó a su estrella, que sólo ha jugador 19 partidos esta temporada y sus Grizzlies siguen en la pugna por los playoffs en el Oeste, donde son 10º. «Con su dribblig y su ritmo, es un tipo que cambia el juego ofensivo. Saca ventajas. Y cuando esto pasa, jugamos muy bien como equipo. Es muy rápido. Y también muy listo», le elogió. «Ha sido genial, especial. Es muy terapéutico para mi, ver el amor de estas personas por primera vez. Se trata de representar a Memphis lo mejor posible», pronunció la estrella.

Todas las claves del desembarco de la NBA en Europa: clubes de fútbol, 1.500 millones por entrar y 2027 como objetivo "ambicioso pero factible"

Todas las claves del desembarco de la NBA en Europa: clubes de fútbol, 1.500 millones por entrar y 2027 como objetivo “ambicioso pero factible”

Una herida entre FIBA y Euroliga que nunca se cerró. Una competición europea tan asentada, emocionante y competitiva como ruinosa económicamente año tras año. El espejo de la NBA tan deslumbrante y rentable y, a la vez, tan distinto de todo lo que fue siempre la tradición del baloncesto continental. Y un montón de dudas en el aire. Las canastas en Europa atraviesan tiempos de ruptura, la indefinición previa a la tormenta. «Es nuestra próxima frontera a cruzar. 2027 es un punto de partida ambicioso, pero es factible», admitía este sábado en Londres, en una mesa redonda con un reducido grupo de periodistas, entre los que se encontraba como único español EL MUNDO, Adam Silver.

El comisionado de la NBA pasea su producto de éxito por Berlín y Londres (después de tres años seguidos acudiendo a París), con los habituales partidos de temporada regular, esta vez Magic y Grizzlies (este domingo, en directo en Amazon Prime, a las 18.00 h.). Presume de estrellas (Jokic, Doncic, Antetokounmpo, tantas de ellas europeas), de acuerdos televisivos multimillonarios (76.000 millones por la próxima década con Walt Disney, NBC y Amazon) y, de la interesada mano de FIBA, pone fecha al desembarco de la pregonada NBA Europa. Y aprovecha el viaje para definir los aspectos financieros y deportivos de su futura competición europea. Entre bastidores, mueve ficha. En la City se reune estos días, entre otros, con enviados de Barça y Madrid. Silver comentó la situación de los blancos a pregunta de este medio: "Es uno de los clubes con los que hemos mantenido conversaciones. Les tenemos un enorme respeto por sus capacidades operativas. Tienen el conocimiento para gestionar un club de baloncesto del más alto nivel".

Porque todo se trata de inversión. Y Silver ya avisó de que la inicial «provendrá de los clubes europeos»: «Si lanzamos esta liga con éxito, tardará un tiempo en ser rentable. No es algo a corto plazo». Bloomberg calculó a principios de año que la NBA podría solicitar hasta 1.500 millones de dólares para adquirir los derechos de una franquicia en la NBA Europa. En la reunión de ayer con los medios en The InterContinental London Park Lane Hotel, el comisionado señaló claramente a clubes de fútbol sin tradición entre canastas, entre ellos el PSG, como claro objetivo: «Hay mucho espacio para que alguien sea aficionado tanto de su equipo de fútbol como de su equipo de baloncesto favorito. Y ahí es donde está mi enfoque ahora mismo».

Inversores

Clubes, la mayoría, con capital proveniente del dinero de Oriente. Y ahí es donde ve la oportunidad, porque en actualmente, las reglas de la NBA prohíben que los fondos soberanos posean más del 20% de cualquiera de los 30 equipos de la liga. Algo que en Europa podría ser diferente. "Estamos hablando con familias que actualmente invierten en deportes", admitió Silver. "Existen fondos de inversión más tradicionales, con experiencia en deportes, y otros fondos de capital privado locales más tradicionales que consideran el deporte como una clase de activo", explicó.

Y luego está la Euroliga, con sus 13 clubes propietarios, que se intenta parapetar. Porque no deja de ser una guerra. Incluso amenaza a la liga americana con acciones legales. Esta semana había dado de plazo a sus integrantes para que firmaran una renovación por una década del acuerdo de vinculación, coincidiendo con el que mantiene con IMG, su patrocinador. 10 de ellos lo hicieron, el último el Barça, aunque con una cláusula de salida por si acaso (unos 10 millones de euros de penalización). No así el Madrid, que se mantiene a la expectativa. Consciente de que sería punta de lanza de un anhelo, el de pertenecer a la NBA, de muchos años de su directiva. Tampoco el Asvel de Tony Parker, el único que ya anunció que salía del barco.

Los franceses disputarán, de momento, la Champions League. Que es la otra competición europea, auspiciada por la FIBA desde hace años y en la que andan compitiendo otros equipos españoles como Unicaja, Tenerife, Gran Canaria y Joventut. Y que sería, en ese todavía borroso escenario futuro, uno de los trampolines de acceso a la NBA.

Que presume, en palabras de los dirigentes FIBA, de democratización. De competición abierta. Y, sin embargo, se dibuja con 12 equipos fijos, muchos de ellos sin tradición alguna, ni estructura baloncestística. Meras delegaciones de clubes de fútbol gigantes (Roma, PSG, Manchester) o franquicias de ciudades poderosas y con pabellones modernos como, precisamente, Berlín y Londres (eso, el emplazamiento, la futura construcción en Valdebebas de un Arena, es uno de los asuntos por resolver en el Madrid). Los otros cuatro, en teoría, acudirían desde la BCL por méritos deportivos.

Una NBA Europa que también, a priori, respetaría las Ventanas de clasificación de las selecciones. Uno de los grandes escenarios de la guerra desde que FIBA las incluyera en el calendario. Aunque para la propia NBA resulte impensable respetarlas. Entre la tradición y el negocio.

El Real Madrid aprende la lección y Tavares y Garuba aplastan al Barça en el clásico

El Real Madrid aprende la lección y Tavares y Garuba aplastan al Barça en el clásico

La reacción era casi obligada. Y fue contundente, como un zarpazo. Silencioso a lomos del imperial Tavares. Estruendoso con la electricidad de Garuba. Dos tipos en las antípodas, dos pilares sobre los que cimentar, una pintura envidiable. El Real Madrid le dio la vuelta al clásico en 12 días. Sensaciones y números. Corazón y estadística. Capaz de hacer irreconocible al mismo Barça que le trastabilló con 105 puntos. Esta vez se quedó en menos de la mitad (61). Ver para creer. [80-61: Narración y estadísticas]

Garuba puso en pie al Palacio. En ese tramo de sentencia, desdibujó a un Barça ausente. Lo acuchilló en el suelo donde ya lo había tumbado antes Tavares. Fue quizá la noche más redonda de la era Scariolo, una mole su equipo de principio a fin. Y la más gris desde la reentré de Xavi Pascual. Como si ser consciente de que ganar dos veces seguidas en el Palacio fuera una tarea casi imposible, su equipo salió, al contrario que el 4 de enero, sin creer en sí mismo.

En la sucesión de clásicos de cada temporada -a veces ni con las dos manos se pueden contar-, la trascendencia varía según el momento y las urgencias. El Madrid había enhebrado nueve de carrerilla, casi un aplastamiento al eterno rival. Pero Pascual y su particular milagro cortaron la racha. Las miradas y las dudas tomaron el puente aéreo. Y se plantaron sobre Scariolo, más en estos tiempos donde se cortan cabezas en el club. Pero, reconocida la herida -aunque sin ninguna urgencia clasificatoria para los blancos ni en ACB ni en Europa-, la cuestión era saber si este proyecto del ex seleccionador no sólo acaba de despegar, también si esa exuberante plantilla posee el amor propio competitivo que distingue a los buenos de los campeones. El orgullo estaba dañado, el Palacio observaba con lupa y el Madrid apenas encajó dos puntos en los seis primeros minutos.

La diferencia en los blancos fue la solidez alargada en el tiempo. Primero dominó Tavares, algo que no es novedad. Pero después, cuando Shengelia, saliendo desde el banquillo, asestó dos triples seguidos y Willy desplegó su nueva dimensión, hubo respuesta contundente. Los triples de Deck (acabaría con cuatro de cuatro, a puñalada por cuarto), el ímpetu ya de Garuba (que ha enterrado a Len al olvido), la clase de Trey Lyles. Un más 10 que sólo alivió, momentáneamente, Laprovittola, que ya fue pesadilla en el duelo de ACB. Porque todo este rato Tavares descansaba en el banquillo. Cuando regresó fue como si Godzilla entrara en la pista. Otra vez. El mismo equipo que hace 12 días recibió 105 puntos, dejaba al mismo rival en 31. En la pregonada batalla por el rebote, el elemento Okeke (en el quinteto de Scariolo), fue diferencial.

Tavares, en la defensa sobre Satoransky.

Tavares, en la defensa sobre Satoransky.Kiko HuescaEFE

El paso por vestuarios trató de ser reinició para un Barça errático. Refrescó energías y Brizuela intentó dar otro aire. Un 2-9 de salida que cortó en seco Campazzo con un triple y Hezonja con seis puntos. Una respuesta que elevó la máxima (55-40), más pujanza todavía con la segunda unidad, los triples de Deck, la bravura de Garuba... Los azulgrana zozobraban.

Y naufragaron al poco, en una noche de esas en las que conviene pasar pronto página. Aplastado en el rebote, sin puntería desde el perímetro, sin héroe sobre el que sostenerse. El clásico completamente del revés. El Madrid, que es líder de la Liga Endesa, ya es tercero en la Euroliga. La tragedia nuclear, que bromearía Scariolo.