Cuando el árbitro pitó el final del partido contra Perú, en Puebla caía una fina lluvia. El autobús de la selección española esperaba cerca de la puerta 8 del estadio Cuauthemoc rodeado de unos enormes todoterreno del ejército mexicano, cada uno con su soldado apoyado en una intimidante ametralladora, ambos, soldado y arma, en la parte de atrás del vehículo. No tardó mucho España en irse, pues le esperaban tres horas y media de vuelo hasta Chattanooga. Han llegado al hotel alrededor de las cinco de la madrugada.
“Hemos acabado muy satisfechos, sin lesionados y con fases de juego muy buenas”, explicó Luis de la Fuente, muy contento, según dice, de cómo van los preparativos que desembocarán en un día y una hora: el próximo lunes a las 12 del mediodía (18.00 hora española) en el Atlanta Stadium (normalmente conocido como Mercedes Benz Stadium). Ahí, contra Cabo Verde, empieza el Mundial para una de las grandes favoritas al título.
¿Y cuál es el camino hasta ese día a esa hora en ese sitio? La selección, este martes, tiene un día para recuperarse del viaje y del último amistoso. Hay programado un ligero entrenamiento de recuperación y poco más. Bueno sí, la sesión de fotos y vídeos para FIFA (esos vídeos que luego salen en los videomarcadores cuando dan las alineaciones en los estadios).
Mañana miércoles, Luis de la Fuente ha concedido a los internacionales su primer día libre. Podrán irse por la mañana y tendrán que volver para la cena. Algunos ya tienen a sus familiares cerca y aprovecharán el día. Otros, los que no tienen a nadie por Chattanooga aún, se juntarán seguramente para salir a comer. También habrá alguno que no salga del hotel de concentración, en el centro de la pequeña ciudad que ha elegido España para esta primera fase.
El jueves será la vuelta a los entrenamientos. Será a las 11.00 de la mañana, igual que el viernes y el sábado, día en que además, por la tarde, cogerán un autobús para viajar a Atlanta, la sede del partido del lunes. El domingo, sesión oficial de FIFA previa al encuentro y rueda de prensa en el estadio (el entrenamiento no es en el estadio como era habitual en otros Mundiales). En resumen, cinco entrenamientos, 188 kilómetros de autobús (aproximadamente dos horas) y un techo. ¿Qué techo? El del estadio donde se jugará el partido, que estará puesto para evitar las mínimas de 24 grados previstas para el sábado.
El partido, por cierto, es a mediodía, conviene recordar. ¿Cambiará en algo eso la preparación del equipo? “No vamos a cambiar nada. Entrenamos siempre a las once de la mañana, los jugadores están acostumbrados”, cuenta De la Fuente, que espera tener a su disposición, para un ratito al menos, a Nico Williams. Lamine lo tiene más complicado.









